Acompañar y a la vez dejar espacio para moverse libremente.
Marta me hablaba que le gustaría guardar y ver su rostro mirando a sus hijas. Cuando pensaba en la sesión imaginaba algo más relajado, una mirada más tranquila. Lo cierto es que había tantos estímulos y sus criaturas estaban tan emocionadas explorando todo, que era complicado para ella solo parar y contemplar. Así que de forma natural en la sesión intenté también ser los ojos de Marta mirando a su familia. Poder mirar desde fuera como cada una busca y construye su espacio, sin dejar de ser tribu. Construyendo espacios de curiosidad, aprendizajes y cuidados.

